

Sonia & Andrés
31 marzo 2026
Dicen que el destino no existe. Hasta que te sale al encuentro en un canal de Venecia y te obliga a mirar el reloj.
Hay amores que ríen por las calles y otros que construyen el mañana. Pero luego está este: el que te quita el aliento antes de enseñarte a respirar. El que te reconoce a la primera y te dice: “Siempre fuiste tú”.
Ella no esperó a que el mundo se moviera. Ella detuvo el tiempo.
No hubo un anillo convencional, hubo un reloj. Una declaración de intenciones grabada en acero y cuero sobre el pulso del hombre que eligió. Porque el amor no es un accidente que te ocurre, es una decisión que se toma con clase.
Venecia no es un lugar, es una promesa de no detenerse nunca. De que cada segundo. que marque esa aguja, a partir de ahora, les pertenece a los dos.


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