

Pablo & Irene
La verdadera química no necesita testigos.
El sábado pasado en Pamplona volvimos a recordar por qué hacemos esto.
Hay personas que pasan por tu vida sin hacer ruido y otras que, con solo hablar cinco minutos contigo, te dejan una huella imborrable. Así son Pablo e Irene. Dos personas extraordinarias que se rodearon de gente igual de maja, simpática y atenta. De esa gente navarra que siempre, siempre, nos hace sentir en casa.
Su boda fue un viaje perfecto. Empezó con una emocionante ceremonia en Echauri y estalló en pura euforia, rock and roll y un DJ espectacular en Bodegas Otazu. ¿El momento cumbre? Hacía años que no veíamos a un novio cantar en su propia ceremonia con semejante magnetismo. Fue increíble.
Él es químico y ella es médico. Así que Pablo sabe de sobra cómo reaccionan los elementos.
Pero lo que hay entre ellos dos va más allá de la ciencia. Es una conexión invisible, un magnetismo real que no necesita ser expuesto ni retransmitido para existir. Hoy en día parece que lo que no se muestra no vale, pero la verdad es justo lo contrario: las historias más grandes son las que se viven con los ojos bien abiertos y el teléfono guardado en el bolsillo. Lo de ellos fue magia pura en cada instante, sin trampa ni cartón.
Pablo, Irene: gracias de corazón por elegirnos, por cruzaros en nuestro camino y por dejarnos formar parte de vuestro día. Os deseamos toda la suerte del mundo en esta nueva etapa.
A seguir cocinando esa química.






